Autor: Carlos Delgado (Organización de UNVEX 2020)
Es prácticamente imposible prestar atención a todas y cada una de las aplicaciones que tienen los drones hoy en día. La tecnología ha hecho que los nuevos sistemas autónomos, copen las tareas más arduas de casi cualquier sector.
La tecnología drone en el servicio público cuenta con una gran aceptación, tanto por las actividades a desempeñar como por su efectividad. La visibilidad del drone es inmediata, y en él se plasma la utilidad de la innovación tecnológica al servicio del ciudadano.
Una de las aplicaciones donde la implementación de drones ha tenido más éxito es en la lucha contra incendios, hasta el punto que la figura del dron empieza a sentirse como herramienta imprescindible en el planeamiento operativo de la lucha contra el fuego.
En España, el año pasado se declararon más de 70.000 incendios y cerca de 30.000 hectáreas de superficie quemada. Recientemente, el incendio del Parque Natural de Tamadaba, declarado reserva de la biosfera de Gran Canaria, quemó más de 8.000 hectáreas y provocó el desplazamiento de unos 10.000 vecinos.
Con estos antecedentes, la noticia de Telefónica sobre su Proyecto Drones Antiincendios cobra máxima importancia. En colaboración con la universidad Carlos III y las empresas Divisek y Dronitec, Telefónica busca aprovechar las torres de telecomunicaciones que tiene por todo el territorio nacional como elemento estructural para desarrollar dicho proyecto.
La idea se fundamenta en dotar de sensores térmicos a las torres de telefonía y que puedan detectar cualquier posible foco de incendio en un perímetro de hasta 15 km. Dentro de estas torres se sitúa un hangar con un dron.
Al detectarse un incendio, el dron se dirige hacia el lugar del foco equipado con una serie de sensores específicos, como pueden ser una cámara térmica, óptica, diferentes sensores térmicos… enviando en tiempo real toda la información que capta, incluso en condiciones de poca visibilidad.
Según el técnico de infraestructuras de Telefónica España, Miguel Ángel Rodríguez: “el objetivo de este proyecto es poder facilitar medios a las administraciones que se encargan de luchar contra los incendios forestales para tomar mejores decisiones en los primeros momentos, lo que puede contribuir a que un fuego incipiente no evolucione hacia un gran incendio”.
Pero no únicamente en la lucha contra el fuego, en la prevención y lucha contra los desastres naturales en general, los drones están cogiendo cada vez más protagonismo. Precisamente las palabras de Christian Ramsey, presidente de uAvionix, traen a colación esto mismo a propósito del huracán Dorian: “En los últimos años, el uso de drones en los esfuerzos de recuperación de huracanes y desastres naturales ha aumentado significativamente debido al valor de los datos en tiempo real recopilados en combinación con la facilidad de despliegue”.
Ligado a todo esto, está la utilización de sistemas autónomos para el uso de primeros auxilios, búsqueda, salvamento o rescate. Tres de cada cuatro agencias de seguridad pública estadounidense, incluyendo servicios de emergencia, afirman que ya están operando drones o que están trabajando en su implementación.
La evolución en los sistemas integrados, diferentes ópticas, transmisión de datos en tiempo real, infrarrojos de onda corta y onda larga, nuevos y mejores sistemas de propulsión y baterías o la capacidad de despegue y aterrizaje en vertical (VTOL) han hecho que la tecnología dron sea la ideal para la vigilancia. No sólo para la prevención de incendios o desastres naturales sino también para la inspección de infraestructuras.
Y es que resulta que la tecnología dron está revolucionando la manera de hacer las cosas en la gran mayoría de sectores. En muchos casos es más efectivo, más rápido, más barato y más seguro. Pensemos, en la inspección de edificios, por ejemplo. Esto fue lo que motivó que Boston Properties, propietaria de la torre más alta de San Francisco, la Salesforce Tower, buscara socios para inspeccionar el rascacielos con drones.
Las variantes en el tema de inspecciones aéreas son casi infinitas, desde la inspección en edificios, obras, líneas eléctricas o chimeneas, hasta torres de comunicaciones, carreteras y puentes, oleoductos, gaseoductos y tuberías y para ello la evolución de un sistema de navegación inercial sin dependencia del GPS es fundamental.
UNVEX fue testigo a lo largo de todas sus ediciones de la espectacular evolución de la industria de drones, sistemas y sensores, y el cada vez mayor alcance en las aplicaciones donde su uso es también, cada vez, más generalizado. Hemos visto en párrafos anteriores la utilidad en la inspección de infraestructuras, en la protección contra incendios y en la prevención de desastres naturales y por supuesto su uso en Defensa y Seguridad es indiscutible.
El progreso, como hemos dicho, ha sido enorme, sin embargo, esa continua evolución se ve amenazada por la barrera burocrática. La legislación y la integración de los drones en el espacio aéreo europeo sigue siendo una realidad utópica.
La meta a alcanzar es la integración de las particularidades de los vuelos de las aeronaves no tripuladas con el resto de aeronaves convencionales como algo habitual, y para llegar a esa operativa, muchos son los retos en el camino.
Si el U-Space se fía a largo plazo, no tanto las medidas y normativas transitorias que la Unión Europea está desarrollando y que entrarán en vigor a partir del año que viene.
Tres de las principales medidas serían:
- El registro obligatorio de los operadores.
- La identificación electrónica del aparato.
- Geoconsciencia.
Los estudios han demostrado que las aeronaves no tripuladas con una masa de despegue de 250 g. o más, entrañarían riesgos serios en caso de algún incidente, pero también si la aeronave no tripulada lleva algún tipo de dispositivo capaz de captar datos personales, teniendo en cuenta lo que pudiera suponer esto para la privacidad y la protección de datos. De ahí el registro obligatorio de operadores.
Igualmente, se encuentra la identificación electrónica del aparato para poder localizarlo en cualquier momento. Ya no valdrá únicamente con la placa identificativa ignífuga que recogía los datos del fabricante, tipo, modelo o número de serie.
Por último, la geoconsciencia. La implementación de un software a la aeronave que incluya una serie de geobarreras virtuales por las que el dron tenga prohibido pasar. Estas barreras se identifican con espacios de uso restringidos como pueden ser hospitales, centrales nucleares o espacios sensibles que puedan afectar a la seguridad y defensa.
Cada vez más aplicaciones, un mercado en constante crecimiento, innovación tecnológica… todo funcionando a velocidad de crucero, hasta que nos topamos con el paso lento de la legislación y burocracia, seguramente inevitable, pero que ello no nos haga desistir de la idea final: la tecnología de los drones al servicio del bien común.
1 comentario.
[…] este sentido, ya se comentó en la primera entrada de este blog, el plan de usar por parte de Telefónica, sus torres de telecomunicaciones y que tienen […]